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Aves tropicales

Maracaná de cuello dorado

maracaná de cuello dorado

Maracaná de cuello dorado, Yellow-collared Macaw, Maracanã-de-colar o Primolius auricollis. Si buscas a un ave tropical muy hermosa y peculiar, para tener como ave de compañía. Deberíamos de conocer un poco más al maracaná de cuello dorado. Estamos seguros de que te encantara su peculiar y bello aspecto.

¿Qué clase de ave es?

Estas aves proceden de distintas áreas de Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina. Incluso se pueden ver algunas bandadas por Centroamérica. Podemos divisarlos a una altura de 750 y 1000 m sobre el nivel del mar. Ha estas altitudes el clima es más húmedo y lluvioso, convirtiéndose así en un lugar idóneo para el Maracaná de cuello dorado.

maracaná de cuello dorado

Suelen habitar en los puntos más altos y frondosos de los bosques. Igualmente residen al borde de los riachuelos cercanos. Los más jóvenes forman grupos de hasta 40 ejemplares. Una vez que pasan a su fase adulta, comenzaran a moverse más en pareja.

Se describieron por primera vez sobre el año 1853. Desde entonces ha habido bastante confusión sobre el género al que pertenecen. Debido a ciertos rasgos, al principio fueron considerados del género ara. Finalmente, tras varios estudios se descartó esta posibilidad, convirtiéndose así en una de las 3 especies del género primolius.

¿Qué hace tan singular a esta ave?

El color principal de esta ave es el verde. Sin embargo, se les reconoce por la franja dorada que presentan en la nuca. Debido a esta característica se les denomino Maracaná de cuello dorado. Por otro lado, en la cabeza muestran un plumaje negro. De la misma manera, el mentón adquiere una tonalidad oscura.

Las alas son verdosas, aunque en los bordes y puntas de ellas, se puede apreciar un matiz azul. Tanto como el interior de la cola y alas son verdes, con ciertas tonalidades amarillas. No obstante, la zona exterior de la cola tiene un hermoso colorido rojo, junto algunas plumas azules en el extremo.

A pesar de tener un pico más pequeño que los demás guacamayos. Disponen de una gran fuerza en él, por lo que, no tienen problemas al partir los frutos y semillas más grandes. También cabe mencionar que la mayor parte del pico es negruzco, mientras que la punta presenta un matiz gris pálido.

Según vayan desarrollándose, acabaran teniendo el iris rojo. Por el contrario, casi todo el rostro carece de plumas, mostrando únicamente su piel blanquecina. En cuanto a las patas, lucen de un color rosado opaco.

La longevidad del maracaná de cuello dorado es bastante elevada. Viven aproximadamente hasta los 45 años, e incluso pueden alcanzar los 50 años de vida.

Respecto a su tamaño, no son tan grandes como las otras aves de la misma familia. Sin embargo, algunos de ellos han llegado casi a los 55 cm, aunque la media está entre los 38 y 46 cm de longitud. Por lo general, pesan de 350 a 400 gr, claro que el peso variara según el sexo.

¿Y cómo es un maracaná de cuello dorado como mascota?

Afortunadamente, este precioso guacamayo no está en peligro de extinción. Quizás nos cueste un poco localizarlos en las tiendas de animales, pero no deberíamos tener problemas legales al tenerlo como ave doméstica.

Lo primero que necesitaremos será una jaula muy amplia. Igualmente podemos optar por una percha o una pajarera, que serían las opciones más adecuadas. En sus horas de sueño, tendremos que ubicarlos en otra habitación, así podrán dormir tranquilamente y sin ruidos a su alrededor.

Una vez que entablemos una mejor relación con ellos, nos daremos cuenta de que tienen un carácter muy pasivo y relajado. De hecho, son bastante cariñosos y activos, por lo que, se podrían pasar el día entero jugando. Tampoco tienen demasiados problemas al convivir con otras especies similares.

Cuando vayamos a darles de comer, tendremos que limpiar la fruta y verdura. Hay que añadir pequeñas porciones, además de variar con los alimentos cada día. No debemos olvidarnos de incluir en su dieta las semillas, ya que es uno de sus alimentos principales.

Al comenzar la época de reproducción, pueden tener comportamientos más agresivos. En realidad, no les gusta demasiado que fisgoneen dentro de sus nidos. Si se sintieran amenazados de algún modo, no dudaran en atacar si lo ven necesario. La hembra puede poner cerca de 3 huevos y tardara en incubarlos casi un mes. En realidad, criar a esta especie en cautividad es bastante sencillo. No obstante, recomendamos tener al menos algo de experiencia antes de tratar con ellos.