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Aves tropicales

Agapornis Roseicollis

agapornis roseicollis

Agapornis Roseicollis, cabeza de melocotón, inseparable roseicollis, inseparables Peach-Faced o inseparable de Namibia. Seguramente ya conozcamos a estos preciosos agapornis. Sobre todo, si se trata del agapornis roseicollis uno de los más comunes en los hogares, junto al Fischer.

Cuidar de estos pájaros exóticos adecuadamente no es tan complicado, posiblemente sea una magnifica elección para los más primerizos. Te animamos a conocerlo con todos los detalles y curiosidades.

¿De dónde proceden los agapornis roseicollis?

El agapornis roseicollis habita en las tierras de África, entre los 1500 y 2000 m sobre el nivel del mar. El territorio de estas aves se extiende hasta llegar a Angola, Namibia, Botswana y Sudáfrica.

A diferencia de otros tipos de agapornis, estos formar grupos más reducidos de unos 8 a 15 ejemplares. También prefieren las áreas más secas, donde crecen mayormente los árboles de hoja caduca. Sin embargo, algunas colonias se han divisado cerca de algunos ríos y lagos. Es curioso que esta especie soporte mejor las bajas temperaturas que los demás agapornis.

Cuando se descubrió a esta especie cerca del año 1793, se les confundió con los agapornis pullarius. Finalmente, en 1817 se le consideró una especie propia gracias a un estudio más profundo sobre ellos. A las pocas décadas concretamente en 1860, Hegenbeck se hizo con algunos ejemplares y los introdujo por primera vez en Europa.

Después de la segunda guerra mundial, estas aves se hicieron extremadamente famosas entre los criadores más especializados. Resulta que es una de las clases de agapornis más propensas a reproducirse, por lo tanto, no resulta muy complicado criarlos en cautividad. En su hábitat natural, anidan encima de los nidos abandonados o de otros pájaros más pequeños.

Según diversos ornitólogos, el agapornis roseicollis es la primera especie en verse trasportando entre la rabadilla y espalda, distintos materiales para el nido. De esta manera pueden albergar una mayor cantidad de tallos, ramas y hojas. Esto es posible, por la forma de las plumas, además, pueden flexionar cada punta hacia dentro, para un mejor agarre.

¿Cómo es el aspecto de los agapornis roseicollis?

Principalmente el color del plumaje es verde brillante, siendo oscuro en las alas y más claro en la parte inferior del cuerpo. Un matiz muy característico de estas aves, es el rojo intenso de su frente, que baja hasta llegar al vientre perdiendo algo de intensidad.

En cambio, tanto como la cola y rabadilla muestran algunas zonas más coloridas con tonos azules y rojizos. A diferencia del Fischer esta especie no tiene un pico tan llamativo, más bien es parecido al color del hueso.

El tamaño promedio de estas aves suele estar sobre los 13 o 15 cm, siendo así, algo más grandes que muchas otras clases de agapornis. Por otro parte, llegan a pesar alrededor de 49 gr e incluso 60 los ejemplares adultos. Si pusiéramos a un agapornis roseicollis junto al agapornis personata, notaríamos una gran desigualdad en la longitud de ambos, siendo claramente el roseicollis de mayor tamaño.

agapornis roseicollis

Son considerados unos expertos voladores, siendo bastante difícil avistarlos desde cerca, ya que desaparecen en segundos si perciben algún intruso en sus territorios. También se mimetizan con facilidad con el follaje de las hojas, gracias a los colores verdes de sus plumas.

Puede ser algo complicado saber el sexo de estos pájaros exóticos. Tanto como la hembra y el macho son prácticamente idénticos, salvo por algunas pequeñas diferencias. Por ejemplo, en una hembra percibiremos un mayor tamaño en su cuerpo, al igual que en el pico. La mejor opción para averiguar el sexo de nuestras aves de compañía, seria haciéndoles una prueba de ADN.

Las mutaciones del agapornis roseicollis

Existen diversas mutaciones conocidas desde 1941, sin embargo 20 años antes en 1921, ya se conocían algunos inseparables roseicollis con matices rosados en las mejillas. Aunque, no es tan singular como el agapornis roseicollis lutino, una de las mutaciones más hermosas. Sus colores son amarillos anaranjados, parecidos a los de un melocotón.

Otra muy famosa y buscada por los aficionados a la crianza es el agapornis azul, que en esta especie se les puede apreciar colores rojos y naranjas cerca del rostro. Sin olvidarnos del verde azulado brillante que domina en casi todo el cuerpo. Al parecer es una de las más difíciles de conseguir, de ahí que sea tan demandado por los criadores experimentados.

De igual manera, los hay con tonos verde oliva, estos fueron introducidos en Europa en 1972 y 1973. Todos los nombrados, menos el roseicollis rosado, descienden directamente del lutino, siendo la mayoría de colores similares.

¿Qué hay que saber sobre la cría del agapornis roseicollis?

La época de cría del agapornis roseicollis comienza entre mayo y septiembre. En estos meses del año percibiremos comportamientos más territoriales e incluso agresivos en ellos. Por lo tanto, no es recomendable mezclarlos con diferentes especies, debido a que protegen demasiado su entorno al comenzar a criar.

Cuando el ciclo reproductivo haya comenzado, ella pondrá de 4 a 5 huevos, normalmente apostará 1 cada 2 días. En cuanto llegue el segundo, se pondrá inmediatamente a incubarlos. Acto seguido el macho, acudiría puntualmente al nido para alimentar a la hembra. Mantendrán a los huevos con la misma temperatura, acumulando algunas plumas a su alrededor.

Supuestamente, las hembras son las únicas que conocen el maravilloso arte de llevar los materiales entre algunas de sus plumas. La función de los machos en la cría, es asegurarse únicamente de que las hembras y polluelos estén nutridos, sanos y seguros.

Crianza del agapornis roseicollis

Por suerte, se conocen extensamente los hábitos para la cría de los agapornis roseicollis. Si queremos criarlos a mano, necesitaremos informarnos sobre algunos de sus cuidados básicos, así nuestros agapornis papilleros se irán desarrollando con normalidad.

  • Antes de separarlos del nido, siempre hay que esperarse hasta que cumplan unos 23 días de
  • Pondremos serrín de madera en una caja, ya sea de plástico duro, madera o cartón sin colorantes. De esta manera se mantendrán más cálidos, cubriéndose ellos solos con las virutas de madera y trozos de papel.
  • La alimentación de los polluelos se basa únicamente en papilla especial para loros.
  • Les proporcionaremos tomas cada 4 horas, de entre 7 a 10 ml. Una vez pasados los 55 días, cambiaremos a una toma cada 8 horas.
  • Es importante que nos aseguremos de tener una jeringuilla desinfectada, así evitaremos posibles infecciones.
  • Añadiremos cada día una pequeña proporción de mijo, que será más que suficiente para que vayan acostumbrándose a pelar las semillas.

¿Y es fácil cuidar de un agapornis roseicollis?

Cuidados del agapornis roseicollis. Estas hermosas aves tropicales están acostumbradas a las altas temperaturas, por lo tanto, habrá que evitar las corrientes de aire. También evitaremos situarlos en zonas donde haga demasiado calor o frio, por lo general, se adaptan mucho mejor a los ambientes cálidos.

En los meses más calurosos necesitaran refrescarse de alguna manera. Lo más apropiado seria añadir un plato no muy profundo con agua, también podemos pulverizarla sobre ellos. Si les incluimos una zona de juegos, se pasarán casi todo el día jugando y ejercitándose. Aunque no lo parezca estas distracciones ayudaran a establecer una mejor relación con sus parejas.

agapornis roseicollis

La jaula de nuestras mascotas tiene que cumplir con sus necesidades, además de ser amplia. Debido a su gran actividad, se recomienda ir cambiando la posición de las perchas, haciendo un pequeño recorrido donde puedan saltar y aletear.

Alimentarlos únicamente con semillas puede ser algo perjudicial para su digestión. Existen diferentes frutas y vegetales que pueden ingerir sin problema alguno. Sus favoritos son la manzana y lechuga, aunque en algunos casos prefieren el plátano, repollo o melón. La jibia o huesos de sepias les proporcionara las cantidades necesarias de calcio. Si les damos de comer todo lo nombrado anteriormente, tendrán menos posibilidades de enfermar.