Saltar al contenido
Aves tropicales

Agapornis lilianae

agapornis lilianae

Agapornis lilianae, inseparable de Lilian, inseparable de Shelley o inseparable del Nyasa. Buscar un agapornis en particular puede ser complicado, pero si diéramos con un lilianae será nuestro día de suerte. Seguramente sean los agapornis más estudiados del planeta, por ciertas particularidades que explicaremos a continuación.

¿De dónde viene el agapornis lilianae?

¿Cuál es el origen de inseparable de Lilian? El hábitat del agapornis lilianae se encuentra en África oriental, en lugares como Zambia, Zimbabwe, Malawi, Mozambique, Namibia y al sur de Tanzania. Los territorios del agapornis lilianae se sitúan a 600 y 1000 m sobre el nivel del mar.

Habitualmente se ven cerca de los lagos, rodeados por una densa y húmeda vegetación. Sin embargo, la mayoría de ellos se hayan en las copas de los árboles. Al parecer les encanta anidar en los puntos más altos, quizás sea una forma de mantener protegidas a sus crías de los depredadores u otras amenazas.

agapornis lilianae

En la época de cría suelen mostrarse bastante territoriales y agresivos. No se alejan demasiado de los pequeños agapornis, salvo cuando salen en busca de comida que forman grupos reducidos de unos 4 a 7 ejemplares.

Se mimetizan perfectamente con el follaje de las hojas, por lo que resulta bastante complicado observarlas detenidamente. También cabe mencionar la gran habilidad que tienen para volar rápidamente y girar 360 grados en un abrir y cerrar de ojos. Todo esto dificulta a los ornitólogos a conseguir un estudio más profundo y exacto sobre el agapornis lilianae.

Hoy en día, se sigue estudiando en Sudáfrica para una mejor conservación de la especie. Esto también, se debe a las pocas posibilidades de que críen huevos fértiles. La expansión de la agricultura, ha terminado invadiendo su habitad natural, con lo cual, solo se pueden ver en algunos parques nacionales.

Las características más singulares del agapornis lilianae

¿Cómo es el agapornis lilianae? Al parecer muchos los han confundido con los fischeri, por este error, se recogieron numerosos datos falsos acerca del agapornis lilianae. En este apartado explicamos las características exactas y diferencias entre estas 2 especies.

La primera diferencia que podemos detectar a simple vista, es que el lilianae carece del color amarillento del Fischer. Ellos muestran únicamente tonos rojos anaranjados sobre el rostro y bajo el cuello. Sin embargo, en los fischeris se extiende hasta llegar a la nuca.

El matiz dominante es el verde ancestral, al igual que en la mayoría de agapornis. No obstante, el vientre tiende a aclararse, adquiriendo un precioso verde lima intenso.

Sin duda, el pico es una de las partes más llamativas de esta ave, debido al rojo radiante que presenta. Además, cabe mencionar el característico anillo blanco de alrededor de los ojos. El último detalle mencionado, solo se pueden ver en los agapornis personata, fischeri, nigrigenis y roseicollis.

Diferenciar al macho de la hembra no resultara nada sencillo, la mejor manera de averiguarlo sería haciéndoles una prueba de ADN. Igualmente hay otros métodos, el más común se trata de tocar suavemente los huesos de la pelvis, las hembras los tendrán más separados, para facilitar la expulsión de los huevos.

En cuanto al tamaño, son similares al nigrigenis, mide de 13 a 15 cm. Por otro lado, rondan entre los 37 y 49 gr de peso, aunque, los más grandes podrían llegar hasta los 55 gramos.

Las mutaciones del agapornis lilianae

Se pueden encontrar diferentes variedades como el lutino o lilianae azul, uno de los más buscados por los criadores. No obstante, los menos comunes son los de colores verde pastel, cobalto, albino o violeta.

Todos son realmente hermosos y singulares, además, no son nada fáciles de conseguir, por lo que solo unos pocos criaderos dispondrán de ellos. Existen datos que afirman que las mutaciones del lilianae tienen una mayor longitud. Sin embargo, algunas no varían demasiado en este aspecto.

¿Y cómo hay que cuidar de un agapornis lilianae?

Mantenerlos con unos buenos cuidados les ayudara a tener una vida más longeva. De la misma manera, una alimentación equilibrada será fundamental para que gocen de una espléndida salud. Pueden ingerir una gran variedad de frutas y vegetales, como el plátano, naranja dulce, repollo, lechuga fresca, manzana, pera y bayas.

Una buena manera de hacerlo, seria poniéndoles una macedonia de frutas, así iremos detectando cual le agrada más a nuestro agapornis. Por último, recomendamos incluir un hueso de jibia o sepia, que tienen altos valores nutritivos en calcio.

agapornis lilianae

Son pájaros acostumbrados a los climas tropicales, aunque, las corrientes de aire no las soportan demasiado bien. Si los situamos en el exterior, será mejor que estén bajo una sombra, el sol directo durante muchas horas puede ocasionarles un golpe de calor y en algunos casos pierden la vida.

La jaula tiene que disponer de un espacio adecuado, donde puedan estirarse y jugar sin problemas. Cuando vayamos añadir algunos juguetes, siempre tendremos que asegurarnos de no sobrecargarlo demasiado.

No resulta muy fácil criarlos en cautividad, solo los criadores con más experiencia lo consiguen. Debido a las pocas posibilidades de que los huevos sean fértiles, es casi una proeza lograr que se reproduzcan. La hembra de agapornis lilianae suele poner de 3 a 5 huevos, que incubará durante unos 22 días.